LA ADULTES EN LAS SOCIEDADES POSMODERNAS

En las culturas más tradicionales el adulto mayor era una figura respetada y venerada, en cambio en las sociedades modernas han sido relegados a un segundo plano.

Por Dora Gonzales

En la actualidad vivimos en sociedades, donde se toma como grandes valores, la juventud y el éxito. Dos categorías que resumen los valores que se promueven y valoran en la actualidad. Sin caer en reduccionismos, ya que se sabe que toda sociedad esta atravesadas por múltiples variables, que complejizan todos los fenómenos sociales. Sin embargo estas categorías son las que se promueven desde los discursos dominantes, a través de los medios de comunicación tradicionales y tecnológicos, fijándolos en el sentido común de amplios sectores sociales.
Esta forma de entender el mundo es la que predomina en la posmodernidad, obvio que no es la única, pero es la representación mayoritaria de muchas personas. Esta mirada del ser humano, repercute sobre las personas adultas de forma negativa, ya que carecer de juventud estaría indicando que ya no cumpliríamos ninguna función social importante dentro de la sociedad. Somos un objeto mas dentro de la lógica del mercado, donde el desarrollo tecnológico marca una forma de producción marcada por la novedad, lo nuevo, como forma económica exitosa, que se traslada a la sociedad. Un claro ejemplo son los teléfonos celulares, realizando una analogía, se puede entender, como a través de la producción de los celulares, se materializa esta lógica, la revolucion tecnológica hace que un artefacto de hace 5 años quede desactualizado, obsoleto y fuera de circulación, a causa de los nuevos artefactos que traen nuevas app y funciones.
Desde esta lógica del descarte, miramos a nuestros adultos, muchas veces depositados en geriátricos, porque la lógica estresante de una sociedad llena de incertidumbre, no te deja tiempo para vivir, y dedicarle tiempo de amor y afecto a nuestros adultos mayores. Como caminar sin rumbo fijo con nuestros adultos, compartir una charla de mates un domingo a la mañana, un almuerzo, escucharlos con cariño, ya que si nos alteramos los afectamos emocionalmente, los entristecemos. Esto es lo que le sucede a muchos adultos, los hijos los visitan en los geriátricos solo los fines de semana, apurados y alterados, afectándolos, ya que el niño que llevamos todos adentro, solo quiere ser mimado, y no violentado. Para un adulto un hijo es alegría, el paso del tiempo, nos hace muchas veces entender, que los mas importante de la vida, somos nosotros mismos, y no lo superficial y material que promueven estas sociedades actuales.
Tendemos a alejarnos de nuestros adultos, ocasionando un dolor difícil de sobrellevar, le hablamos con engaños, como si fueran chicos, pero no son chicos, solo están mas humanos, mas sensibles, sus mentes son muy claras, conservan experiencias de vida riquísimas, que no son escuchadas. Hoy nuestros padres y abuelos son felices con nuestra presencia, contemplando nuestras caras, sin embargo los encerramos en los geriátricos, en los hospitales, sin darnos cuentas que muchas veces las enfermedades son del alma.
La inclusión, la participación y la recuperación de su espacio es fundamental para ofrecer una perspectiva más optimista de lo que representa ser adultos, despojando las categorías negativas como vejes, viejo, anciano, etc. La adultez es una etapa mas de la vida que debe ser reconfigurada y fortalecida de forma positiva.

Scroll al inicio